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8:33 p. m.
Durante los días 16, 17 y 18 del mes de marzo, hemos celebrado la Experiencia de Puerto “CAMINO PASCUAL”. A esta experiencia asisten los remeros que se encuentran en travesía amarilla, último año de la Primera Etapa de Remar.
Durante estos tres días hemos celebrado una “experiencia pascual” fuerte, intensa y profunda (aunque no es una Pascua). Asistimos 110 personas entre remeros/as, Timoneles, invitados y Equipo, de todos los colegios y obras maristas de Venezuela.
El primer día en la tarde, después de que todos nos hubimos acomodado, comenzamos presentando los objetivos que se querían lograr en esta experiencia, las normas para que todo saliera de la mejor forma posible y una primera “catequesis” sobre el sentido de lo que íbamos a vivir.
En la noche vivimos la “Celebración de las Tinieblas y la Luz”. Se nos hizo caer en la cuenta de que muchas veces somos tierra árida, que no produce frutos. Nos proponemos compromisos que fácilmente olvidamos. Nuestras palabras no se corresponden con nuestros comportamientos. Muchas veces “apedreamos la cruz” de Jesús, le damos la espalda… olvidando lo que un día nos propusimos. Pero también pudimos experimentar que Jesús, a pesar de nuestras indiferencias, a pesar de nuestra falta de compromiso, a pesar de nuestras debilidades, a pesar de… no quiere como somos, nos perdona y nos anima a cambiar de vida. Experimentamos que Jesús es el único que puede iluminar nuestras oscuridades y quemar, con el fuego de su amor, todas aquellas actitudes que nos oprimen. Ojalá que esa luz de Jesús, que renació en nuestros corazones NUNCA SE APAGUE.
El segundo día, en la mañana, tuvimos la “Catequesis de la Luz” que gentilmente dirigió el Hno. José Ignacio Rodríguez (Iñaki).
Ya en horas de la tarde, continuamos con la “Celebración de la Palabra”. Otro simbolismo empleado en la Vigilia de la celebración Pascual cristiana. Jesús, Palabra de Dios encarnada (hecha carne), uno de nosotros (¡por eso nos entiende tan bien!). Palabra que se hace presente en toda la Historia de la Salvación del hombre. Palabra que formó los cielos y la tierra y todo ser viviente… “Y dijo Dios… Y vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno…” (Gén 1,31). Palabra de Dios que ve la opresión de su pueblo y escucha los clamores que levanta al cielo en busca de consuelo y respuesta... (Éx 3,7-8). Palabra que es como “la lluvia y la nieve que bajan de los cielos y no vuelven allá sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y haberla hecho germinar, para que dé la simiente para sembrar y el pan para comer” (Is 55,10-11). Palabra de Jesús que nos da la paz y nos dice “no tengan miedo”… (Mt 28,1-10).
Concluimos este segundo día con la “Catequesis de la Palabra”, a cargo del Hno. Diego Antón.
El tercer día vivimos dos celebraciones. En la mañana renovamos nuestro bautismo, en el marco de la “Celebración del Agua”. Una experiencia que ha de transformar nuestras vidas; porque estar bautizado ha de ser para cada uno de nosotros un acontecimiento con significado para la vida. Estar bautizado, ser bautizado… debe ser para nosotros un acontecimiento que nos haga renacer cada día, como le dijo Jesús a Nicodemo (Jn.3,1ss): muriendo a nuestros pensamientos, a nuestros apegos, a nuestras cosas, a nuestros trabajos... nos sentiremos de verdad vivir de nuevo. Solamente siendo en la tierra polvo, nada y vacío, naceremos de lo alto, nos invadirá el Espíritu. Es el grano de trigo que cae en tierra y muere y, sólo así, da fruto. Es el corazón de piedra cambiado por uno de carne. La ceguera transformada en luz, la luz de Dios en nuestra alma. Es la oscuridad iluminada por la presencia viva del Espíritu... Nace la criatura nueva, nacida de lo alto, guiada por la Luz del Espíritu y encendida por dentro por su calor.
En las primeras horas de la tarde tuvimos la Catequesis del Agua que dirigió el Hno. Francisco Javier Felices.
Después de un breve descanso, concluimos nuestra experiencia de Camino Pascual con la “Celebración de Envío”. Experimentamos nuestras “vidas de asfalto” y nuestra “tierra árida”; pasamos de las tinieblas a la luz. Sentimos a Jesús como Luz que ilumina, Palabra que orienta y da vida; y Agua que vivifica y refresca. Un Jesús que se encarnó, vivió, murió y ¡RESUCITÓ! Un Jesús que no nos puede dejar indiferentes…
Ojalá estos días que hemos vivido aquí sean para todos nosotros un aliento para ser testigos de nuestro amor entrañable a Jesús. Ojalá lo vivamos y contemos a nuestros hermanos todo lo que hemos visto y oído: ¡Cristo ha resucitado en nuestras vidas! Las puertas de la esperanza están abiertas de par en par. Irradiemos a nuestro alrededor la paz, la fe y el amor a Jesús. Impregnemos nuestros ambientes de la presencia viva de Jesús. Seamos testigos de un Jesús vivo. Y vayamos diciendo a todos con nuestra vida que ese Jesús a quien buscan no está entre los muertos… ¡HA RESUCITADO!
A todos los asistentes a esta experiencia, a los que hicieron posible su realización, a la Comunidad de Hermanos del Chiquinquirá que gentilmente nos prestó las instalaciones del colegio, a los que nos tuvieron presentes en sus oraciones durante estos días… Muchas gracias por todo.
FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN
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TXEMA ONDARRETA
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10:18 a. m.
El domingo, en la liturgia, escucharemos el siguiente evangelio:
Porque tenemos fe en el Dios de la Vida, nos comprometemos en la lucha contra las situaciones de muerte que ahogan nuestro mundo. Porque creemos en el Dios del amor completo, dedicamos nuestros esfuerzos a crear lazos de unión y fraternidad entre los hombres. Porque Jesús el Maestro, el amigo, es el Señor de nuestras vidas, somos capaces de traspasar todo tipo de fronteras y colocarnos al lado de los que el mundo da como perdidos.
Porque Jesús es la Resurrección y la vida, la esperanza que brilla en nuestros ojos jamás se oscurece. “El que tiene fe en mi, aunque muera, vivirá; y todo el que está vivo y cree en mí no morirá nunca.”
Líbranos del desaliento y llénanos de esperanza.
Haznos testigos y mensajeros de tu amor;
que nuestra vida sea semilla de tu Reino en
el mundo; que los más pobres y marginados
de la tierra puedan experimentar tu amor a
través del amor que nosotros les ofrecemos.
Que así sea.
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8:27 p. m.
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6:53 a. m.
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8:41 p. m.
Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice: «¿Quieres quedar sano?».
El enfermo le contestó: «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado».
Jesús le dice: «Levántate, toma tu camilla y echa a andar». Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar...
Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice: «Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor». Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado. Por esto los judíos acosaban a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado (Jn 5, 1-3.5-16).
Hoy, Jesús, en este camino hacia la Pascua nos dice qué debemos hacer: Caminar con los ojos bien abiertos, darnos cuenta de la necesidad… Hay muchos necesitados, pero empieza por uno, como Jesús. Actuar en consecuencia, ayudar a levantarse, caminar con ellos hasta que caminen seguros ellos mismos.
También Jesús nos dice lo que nunca debes hacer: Pasar de largo, no escuchar los gritos, no ver las necesidades, no justificarnos con el que “son muchos”, “no se puede hacer nada con tantos”… y sobre todo no juzgar.
Es hora de actuar, de hacer el bien, sin juzgar, gratuitamente, sin importar la raza, la clase social, el país, la religión, si son o no son agradecidos… Es hora de la solidaridad. Es hora de acercarnos y ayudar mientras decimos: “Levántate, toma tu camilla y echa a andar”.
Jesús, no tienes manos.
Tienes sólo nuestras manos para construir
un mundo donde habite la justicia.
Jesús, no tienes pies.
Tienes sólo nuestros pies para poner en
marcha la libertad y el amor.
Jesús, no tienes labios.
Tienes sólo nuestros labios para anunciar
por el mundo la Buena Noticia de los pobres.
Jesús, no tienes medios.
Tienes sólo nuestra acción para lograr
que todos los hombres sean hermanos.
Jesús, nosotros somos tu evangelio.
El único evangelio que la gente puede leer,
si nuestras vidas son obras y palabras eficaces.
Jesús, danos tu musculatura moral
para desarrollar nuestros talentos
y hacer bien todas las cosas.
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.: Remar :.
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8:30 p. m.
En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaría llamado Sicar...; allí estaba el manantial de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba sentado junto al manantial. Era alrededor del mediodía. Llega una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dice:
- Dame de beber».
-¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?
- Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva.
- Señor, si no tienes cubo y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?
- El que bebe de esta agua vuelve a tener sed, pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.
- Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla.
-Sé que va a venir el Mesías, el Cristo, cuando venga él nos lo dirá todo.
-Soy yo: el que habla contigo... (Jn 4, 15-42).

El agua es signo de vida y vida ella misma. Es desde la profundidad de donde sacamos la vida para revivir la naturaleza.
Muchas veces no nos damos cuenta de la riqueza que tenemos en ese pozo de nuestro interior. Jesús nos invita esta mañana a sacar agua, a saciar nuestra sed, a compartirla saciando la sed de los otros, como hace la mujer de Samaria que corre y comparte el tesoro que ha encontrado con la gente de su pueblo.
Tenemos que aliviar la sed, la nuestra y la de los demás. El agua de Jesús está ahí en nuestro interior, en nuestro pozo, sólo hay que beberla y darla generosamente a los demás. Sólo bebiendo esa agua y dándola, el agua producirá vida.
para poder ver las necesidades
de la gente que me rodea.
Mueve mis manos
para saciar el hambre y la sed
de mis hermanos.
Toca mi corazón
para compartir con los demás
las riquezas de su interior.
Dame el cariño que necesito
para fortalecer al enfermo.
Ayúdame a reconocer que compartiendo
mis preocupaciones y mi amor,
mi pobreza y mi prosperidad,
participaré en tu presencia divina.
Amén.
(Tomado del folleto CUARESMA 2008, Elaborado por el Departamento de educación y sensibilización de SED).
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7:01 a. m.
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6:20 p. m.
Jesús denun
cia la hipocresía de los que se creen dueños de Dios y de su Palabra. Denuncia la búsqueda de beneficios personales, cuando decimos que estamos ayudando a los pobres. Pero Jesús también anuncia una nueva forma de vivir: la fraternidad y el servicio. Nos recuerda que somos hermanos y que debemos tratarnos como tal. Hermanos, hijos de un mismo Padre y de una misma Madre.Jesús nos invita a vivir una relación horizontal, de respeto, de igual dignidad. Somos hermanos y estamos llamados a promover la fraternidad universal. Empecemos por casa. El momento ha llegado.
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5:28 p. m.


Ismar, carabela lanzada en el año 2003, en el colegio Manuel Ángel Puchi Fonseca, Fundación Maristas Chiquinquirá. Circunstancia que daba la oportunidad a 40 jóvenes de vivir una aventura mar adentro, mar que llevaba consigo realidades ajenas a la suyas que marcaron por completo la adolescencia de muchos de ellos, encaminándolos a una vida en el Evangelio.

Luchando por encontrar la meta que todos queremos alcanzar
“SER CRISTOS JÓVENES”.

derramar más de una lágrima, y también hicieron sentir una vocación de servicio en los ya 20 remeros y dos timoneles que eran parte de esta travesía .Con timón en mano y ya con la primera meta alcanzada la carabela busca fijar su rumbo hacia Jesús estableciéndose un ideal: “Ser estrellas de Cristo para iluminar la necesidad del prójimo”, necesidad que pudimos conocer de cerca en el comedor Buena Nueva del barrio Almawy donde Ismar comparte sábado a sábado con los niños de esta comunidad.
nos con el trabajo del prójimo, Ismar ayuda a los remeros de la carabela Fénix del colegio Ildefonso en un día de arduo trabajo en su campamento misión y comparte con ellos la experiencia del trabajo por el otro sin remuneración alguna.Basándonos en está experiencia la carabela decide trabajar para sacar adelante la capilla María Auxiliadora del Barrio Integración Comunal y así acompaña a la comunidad en la celebración de la palabra y encuentra el lazo de unión entre su entorno, su travesía y Jesús.
Ulices Martínez

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