Fallecimiento de nuestro Hermano Néstor Quiceno Escobar (fundador de REMAR)


El Superior Provincial y la Comunidad de Ibagué
les comunican el fallecimiento de nuestro Hermano
Néstor Quiceno Escobar




Acaecida en Ibagué el día 8 de julio de 2008
A los 73 años de edad y 54 de Profesión Religiosa

El Hermano Néstor Quiceno Escobar nació en Santa Rosa de Cabal el 24-02-1935.
Ingresó al juniorado de Buga el 20-08-1947.
Postulantado y Noviciado en Yanaconas de 1951 a 1954.
Primera Profesión Religiosa en Yanaconas el 15 de agosto de 1954.
Profesión Perpetua en Popayán el 26-07-1958.
Voto de Estabilidad en Cali el 15-08-1985.

Su actividad apostólica la desarrolló:
Colegios Champagnat en Popayán e Ibagué: 11 años
En casas de formación: 10 años. Pastoral Juvenil: REMAR, 10 años.
Misionero en Ruanda, 3 años.
Superior Provincial: 6 años

Hermano: “No perdiste a nadie…
El que murió, simplemte se nos adelantó…
Lo mejor de él, el amor, sigue en nuestro corazón” (Facundo Cabal)

LOGO DE LOS 30 AÑOS REMAR

XXII FESTIVAL MARISTA

El próximo fin de semana (18, 19 y 20 de Abril) se realizará en el Colegio Hno. Ildefonso Gutiérrez el XXII Festival Marista.
Estamos todos invitados. Ven a celebrar con nosotros el orgullo de ser MARISTAS.
"MARISTA CON ESPÍRITU;
FUENTE DE VIDA"

CAMINO PASCUAL 2008


(Colegio Chiquinquirá-Maracaibo, 16-18 de Marzo de 2008)


Durante los días 16, 17 y 18 del mes de marzo, hemos celebrado la Experiencia de Puerto “CAMINO PASCUAL”. A esta experiencia asisten los remeros que se encuentran en travesía amarilla, último año de la Primera Etapa de Remar.

Durante estos tres días hemos celebrado una “experiencia pascual” fuerte, intensa y profunda (aunque no es una Pascua). Asistimos 110 personas entre remeros/as, Timoneles, invitados y Equipo, de todos los colegios y obras maristas de Venezuela.

El primer día en la tarde, después de que todos nos hubimos acomodado, comenzamos presentando los objetivos que se querían lograr en esta experiencia, las normas para que todo saliera de la mejor forma posible y una primera “catequesis” sobre el sentido de lo que íbamos a vivir.

En la noche vivimos la “Celebración de las Tinieblas y la Luz”. Se nos hizo caer en la cuenta de que muchas veces somos tierra árida, que no produce frutos. Nos proponemos compromisos que fácilmente olvidamos. Nuestras palabras no se corresponden con nuestros comportamientos. Muchas veces “apedreamos la cruz” de Jesús, le damos la espalda… olvidando lo que un día nos propusimos. Pero también pudimos experimentar que Jesús, a pesar de nuestras indiferencias, a pesar de nuestra falta de compromiso, a pesar de nuestras debilidades, a pesar de… no quiere como somos, nos perdona y nos anima a cambiar de vida. Experimentamos que Jesús es el único que puede iluminar nuestras oscuridades y quemar, con el fuego de su amor, todas aquellas actitudes que nos oprimen. Ojalá que esa luz de Jesús, que renació en nuestros corazones NUNCA SE APAGUE.

El segundo día, en la mañana, tuvimos la “Catequesis de la Luz” que gentilmente dirigió el Hno. José Ignacio Rodríguez (Iñaki).

Ya en horas de la tarde, continuamos con la “Celebración de la Palabra”. Otro simbolismo empleado en la Vigilia de la celebración Pascual cristiana. Jesús, Palabra de Dios encarnada (hecha carne), uno de nosotros (¡por eso nos entiende tan bien!). Palabra que se hace presente en toda la Historia de la Salvación del hombre. Palabra que formó los cielos y la tierra y todo ser viviente… “Y dijo Dios… Y vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno…” (Gén 1,31). Palabra de Dios que ve la opresión de su pueblo y escucha los clamores que levanta al cielo en busca de consuelo y respuesta... (Éx 3,7-8). Palabra que es como “la lluvia y la nieve que bajan de los cielos y no vuelven allá sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y haberla hecho germinar, para que dé la simiente para sembrar y el pan para comer” (Is 55,10-11). Palabra de Jesús que nos da la paz y nos dice “no tengan miedo”… (Mt 28,1-10).

Concluimos este segundo día con la “Catequesis de la Palabra”, a cargo del Hno. Diego Antón.

El tercer día vivimos dos celebraciones. En la mañana renovamos nuestro bautismo, en el marco de la “Celebración del Agua”. Una experiencia que ha de transformar nuestras vidas; porque estar bautizado ha de ser para cada uno de nosotros un acontecimiento con significado para la vida. Estar bautizado, ser bautizado… debe ser para nosotros un acontecimiento que nos haga renacer cada día, como le dijo Jesús a Nicodemo (Jn.3,1ss): muriendo a nuestros pensamientos, a nuestros apegos, a nuestras cosas, a nuestros trabajos... nos sentiremos de verdad vivir de nuevo. Solamente siendo en la tierra polvo, nada y vacío, naceremos de lo alto, nos invadirá el Espíritu. Es el grano de trigo que cae en tierra y muere y, sólo así, da fruto. Es el corazón de piedra cambiado por uno de carne. La ceguera transformada en luz, la luz de Dios en nuestra alma. Es la oscuridad iluminada por la presencia viva del Espíritu... Nace la criatura nueva, nacida de lo alto, guiada por la Luz del Espíritu y encendida por dentro por su calor.

En las primeras horas de la tarde tuvimos la Catequesis del Agua que dirigió el Hno. Francisco Javier Felices.

Después de un breve descanso, concluimos nuestra experiencia de Camino Pascual con la “Celebración de Envío”. Experimentamos nuestras “vidas de asfalto” y nuestra “tierra árida”; pasamos de las tinieblas a la luz. Sentimos a Jesús como Luz que ilumina, Palabra que orienta y da vida; y Agua que vivifica y refresca. Un Jesús que se encarnó, vivió, murió y ¡RESUCITÓ! Un Jesús que no nos puede dejar indiferentes…

Ojalá estos días que hemos vivido aquí sean para todos nosotros un aliento para ser testigos de nuestro amor entrañable a Jesús. Ojalá lo vivamos y contemos a nuestros hermanos todo lo que hemos visto y oído: ¡Cristo ha resucitado en nuestras vidas! Las puertas de la esperanza están abiertas de par en par. Irradiemos a nuestro alrededor la paz, la fe y el amor a Jesús. Impregnemos nuestros ambientes de la presencia viva de Jesús. Seamos testigos de un Jesús vivo. Y vayamos diciendo a todos con nuestra vida que ese Jesús a quien buscan no está entre los muertos… ¡HA RESUCITADO!

A todos los asistentes a esta experiencia, a los que hicieron posible su realización, a la Comunidad de Hermanos del Chiquinquirá que gentilmente nos prestó las instalaciones del colegio, a los que nos tuvieron presentes en sus oraciones durante estos días… Muchas gracias por todo.


FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN


QUINTA SEMANA DE CUARESMA.

El domingo, en la liturgia, escucharemos el siguiente evangelio:



"Había caído enfermo un tal Lázaro, natural de Betania, la aldea de María y su hermana Marta… le mandaron recado a Jesús: “Señor, mira que tu amigo está enfermo”. Jesús, al oírlo, dijo: “Esta enfermedad no es para muerte, sino para honra de Dios, para que ella honre al Hijo de Dios... Entonces Jesús les dijo claro: “Lázaro ha muerto. Me alegro por vosotros de no haber estado allí para que tengáis fe. Ahora vamos a su casa. Entonces Tomás, llamado el Mellizo, dijo a sus compañeros: “Vamos también nosotros a morir con él”. Cuando llegó Jesús, se encontró con que Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado… Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a recibirlo, mientras María se quedaba en la casa. Marta le dijo a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano… Jesús le dijo: “Yo soy la resurrección y la vida: el que tiene fe en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que está vivo y tiene fe en mí, no morirá nunca. ¿Crees esto?”. Ella le contestó: “Sí, Señor; yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios que tenía que venir al mundo”. Dicho esto fue a llamar a su hermana María y le dijo en voz baja: “El Maestro está ahí y te llama” (Jn 11, 1-45).


La fe arraigada en el Evangelio es activa. No somos meros espectadores contemplando el espectáculo de un dios que maneja y dirige la historia mientras nosotros aplaudimos o abucheamos…

Porque tenemos fe en el Dios de la Vida, nos comprometemos en la lucha contra las situaciones de muerte que ahogan nuestro mundo. Porque creemos en el Dios del amor completo, dedicamos nuestros esfuerzos a crear lazos de unión y fraternidad entre los hombres. Porque Jesús el Maestro, el amigo, es el Señor de nuestras vidas, somos capaces de traspasar todo tipo de fronteras y colocarnos al lado de los que el mundo da como perdidos.

Porque Jesús es la Resurrección y la vida, la esperanza que brilla en nuestros ojos jamás se oscurece. “El que tiene fe en mi, aunque muera, vivirá; y todo el que está vivo y cree en mí no morirá nunca.”


ORACIÓN:


Padre de todos los hombres, danos esa fe
capaz de mover montañas y transformar el mundo.
Haz de nuestras vidas algo extraordinario.
Líbranos del desaliento y llénanos de esperanza.
Haznos testigos y mensajeros de tu amor;
que nuestra vida sea semilla de tu Reino en
el mundo; que los más pobres y marginados
de la tierra puedan experimentar tu amor a
través del amor que nosotros les ofrecemos.
Que así sea.


(Tomado del folleto CUARESMA 2008, Elaborado por el Departamento de educación y sensibilización de SED).

SUSPENDIDO TALLER DEL CEMPAJ

SE HA SUSPENDIDO EL TALLER DEL CEMPAJ

TALLER DEL CEMPAJ

"EL ACOMPAÑAMIENTO EN REMAR"
Estamos ya acercándonos al fin de semana que tendremos el taller.
NO TE OLVIDES DE AVISAR A TU COORDINADOR SI VAS A ASISTIR O SI NO LO VAS A HACER.
¡¡¡ESTAMOS ESPERANDO TU RESPUESTA HOY MISMO!!!

CUARTA SEMANA DE CUARESMA.


La liturgia del martes nos presenta la lectura que sigue:


Se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Ésta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos. Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.

Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice: «¿Quieres quedar sano?».

El enfermo le contestó: «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado».

Jesús le dice: «Levántate, toma tu camilla y echa a andar». Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar...

Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice: «Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor». Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado. Por esto los judíos acosaban a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado
(Jn 5, 1-3.5-16).


No tengo a nadie ¡Qué duras suenan esas palabras en el corazón del que ama! ¡Qué reales son esas palabras en el mundo de autosuficiencia en que vivimos hoy! Hay tanta gente, tantos medios, tanta abundancia de todo y pareciera que es cuando más se escucha por todas partes, ese grito angustioso: “No tengo a nadie…” Echemos una mirada a nuestro mundo y enseguida descubriremos este mundo parecido a esos cinco soportales de la piscina junto a la puerta de las ovejas en Jerusalén: Vemos tanta gente echados, aplastados, aniquilados, amontonados como basura en el camino de la vida. Millones de voces infantiles, y adultas también, gritan la misma frase del evangelio de hoy: “No tengo a nadie…”

Hoy, Jesús, en este camino hacia la Pascua nos dice qué debemos hacer: Caminar con los ojos bien abiertos, darnos cuenta de la necesidad… Hay muchos necesitados, pero empieza por uno, como Jesús. Actuar en consecuencia, ayudar a levantarse, caminar con ellos hasta que caminen seguros ellos mismos.

También Jesús nos dice lo que nunca debes hacer: Pasar de largo, no escuchar los gritos, no ver las necesidades, no justificarnos con el que “son muchos”, “no se puede hacer nada con tantos”… y sobre todo no juzgar.

Es hora de actuar, de hacer el bien, sin juzgar, gratuitamente, sin importar la raza, la clase social, el país, la religión, si son o no son agradecidos… Es hora de la solidaridad. Es hora de acercarnos y ayudar mientras decimos: “Levántate, toma tu camilla y echa a andar”.


No tienes manos
Jesús, no tienes manos.
Tienes sólo nuestras manos para construir
un mundo donde habite la justicia.
Jesús, no tienes pies.
Tienes sólo nuestros pies para poner en
marcha la libertad y el amor.
Jesús, no tienes labios.
Tienes sólo nuestros labios para anunciar
por el mundo la Buena Noticia de los pobres.
Jesús, no tienes medios.
Tienes sólo nuestra acción para lograr
que todos los hombres sean hermanos.
Jesús, nosotros somos tu evangelio.
El único evangelio que la gente puede leer,
si nuestras vidas son obras y palabras eficaces.
Jesús, danos tu musculatura moral
para desarrollar nuestros talentos
y hacer bien todas las cosas.

(Anónimo)


(Tomado del folleto CUARESMA 2008, Elaborado por el Departamento de educación y sensibilización de SED).

TERCERA SEMANA DE CUARESMA.

La liturgia del domingo nos ofreció la siguiente lectura:

En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaría llamado Sicar...; allí estaba el manantial de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba sentado junto al manantial. Era alrededor del mediodía. Llega una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dice:

- Dame de beber».

-¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?

- Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva.

- Señor, si no tienes cubo y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?

- El que bebe de esta agua vuelve a tener sed, pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.

- Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla.

-Sé que va a venir el Mesías, el Cristo, cuando venga él nos lo dirá todo.
-Soy yo: el que habla contigo...
(Jn 4, 15-42).



Tener un pozo de agua en casa o en un poblado es hoy todavía un privilegio en muchas partes del mundo y particularmente en África donde el agua es un bien tan escaso.

El agua es signo de vida y vida ella misma. Es desde la profundidad de donde sacamos la vida para revivir la naturaleza.

Muchas veces no nos damos cuenta de la riqueza que tenemos en ese pozo de nuestro interior. Jesús nos invita esta mañana a sacar agua, a saciar nuestra sed, a compartirla saciando la sed de los otros, como hace la mujer de Samaria que corre y comparte el tesoro que ha encontrado con la gente de su pueblo.

Tenemos que aliviar la sed, la nuestra y la de los demás. El agua de Jesús está ahí en nuestro interior, en nuestro pozo, sólo hay que beberla y darla generosamente a los demás. Sólo bebiendo esa agua y dándola, el agua producirá vida.


Abre mis ojos, Señor
para poder ver las necesidades
de la gente que me rodea.
Mueve mis manos
para saciar el hambre y la sed
de mis hermanos.
Toca mi corazón
para compartir con los demás
las riquezas de su interior.
Dame el cariño que necesito
para fortalecer al enfermo.
Ayúdame a reconocer que compartiendo
mis preocupaciones y mi amor,
mi pobreza y mi prosperidad,
participaré en tu presencia divina.
Amén.


(Tomado del folleto CUARESMA 2008, Elaborado por el Departamento de educación y sensibilización de SED).

CEMPAJ OCCIDENTE.



EL ACOMPAÑAMIENTO EN REMAR.


RECUERDEN QUE TENEMOS TALLER DEL CEMPAJ EN OCCIDENTE LOS DÍAS 8 Y 9 DE MARZO en el Colegio H. ILDEFONSO GUTIÉRREZ.

VAYAMOS TOMANDO LAS PREVISONES NECESARIAS PARA PODER ASISTIR.

Buen viento y buena mar.