PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL

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“Un Dios a quien no se reza no es ciertamente el verdadero Dios. Admitir este hecho es reconocer, ante todo, que si la idea que nos forjamos de Dios no nos lleva a la oración, esa idea no es verdadera. Es también aceptar que sólo tienen derecho a hablarnos de Dios los que rezan”.

(Bernard Bro).

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