FESTIVAL MARISTA 2008

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18, 19 y 20 DE ABRIL

“Marista con espíritu: fuente de vida”


Marista con espíritu: fuente de vida.
Marista. En singular. Marista eres tú. Herencia de Marcelino. El lema es contigo. Marista eres tú: hermano, docente, joven, niño, niña, adulto, hombre, mujer. Todo quien sienta en su vida la tradición de Marcelino.

Marista con espíritu.
Con vida. Con sueños y horizontes. Con pasos firmes. Con manos. Espíritu es el hondón de lo humano. Espíritu de estos tiempos. Fuego en el corazón. Pasión por la vida.
Es posible ser marista de nombre, de etiqueta. Es posible ser Hermano así también. O docente de tal Colegio Marista. Pura pinta. Pura exterioridad. Marista con espíritu es serlo de corazón, con pasión.
“La pasión por la realidad es un rasgo propio de la espiritualidad latinoamericana. Poner los pies en el suelo. Venir a lo práctico. Llegar a la transformación…
El espíritu no es otra vida, sino lo mejor de la vida, lo que hace ser lo que es, dándole claridad y vigor, sosteniéndola e impulsándola.” (Casaldáliga-Vigil)
“Todo se reduce a gustar de la vida y a saberla vivir. Y hay una sola manera de vivirla feliz: consiste en tener espíritu apasionado, en vivirla con pasión. Se trata de encontrarle tal gusto al vivir que ninguna manifestación de la vida nos resulte indiferente. Presencié un Carnaval Carioca: Había un grupo de negros bailando samba y entre ellos una negra joven que bailaba mejor que los demás. Los movimientos eran los mismos, la misma habilidad, la misma sensualidad, pero ella era mejor. Tal vez porque los demás hacían aquello un poco mecánicamente, como de memoria, mirando a la gente que los rodeaba o a los carros que pasaban. Ella, no. Bailaba con religión. No miraba hacia ningún lado. Vivía la danza. Y era sublime…
A pesar de todo el escepticismo de nuestro tiempo, de todo el pesimismo de esta nueva era sin utopías, sé tonto, sé ingenuo, pero cree realmente que la vida es hermosa. Lo propio de la juventud es creer: en la vida, en la gente, en el futuro... y muchos jóvenes no creen. ¿No les falta a cientos de ellos verdadero amor a la vida? Toda nuestra obra será transitoria y caduca, pero ¿qué importa? Lo importante no es perdurar, sino vivir: tener el valor suficiente para ser uno mismo.” (M. de Andrade, adaptación).
Hay algo más. Para nosotros, maristas, Espíritu es el de Jesús. Espíritu, el de Champagnat. Espíritu, el de La Valla. El de los orígenes, recreado en la historia.
Nuestro espíritu está dispuesto a vivir lo que Jesús y Marcelino vivieron. Escucha de Dios, discernimiento orante, solidaridad, amor compasivo, ternura, inclusividad, cercanía a los pobres, alegría, apertura al otro/a, esperanza…
“El Espíritu lo llevó al desierto… El Espíritu Santo descendió sobre él… El Espíritu del Señor está sobre mí… para anunciar la buena noticia a los pobres…” (Lc 3-4)

Fuente de vida.
Sólo siendo maristas con espíritu podemos ser fuente de vida para otros. Sólo lo vivido se propaga. Los discursos sin vida mueren. Es el reto que tenemos. El de ser nuevas fuentes, nuevos manantiales. Pozos donde surjan las aguas originales de nuestros maestros.
Pozo. Fuente. Manantial. Lugar de donde brota. Roca. Profundidad de la tierra. Agua viva. El documento del Instituto sobre espiritualidad, de publicación reciente, se abre con la invitación evangélica:
“Todo el que tenga sed que beba. Nos convertimos en ríos de agua viva.”

Desde nuestro deseo de ser fuentes de agua viva, pedimos a Jesús:

Sé tú, Jesús, el agua que reviva
nuestra tierra reseca, nuestros cuerpos cansados;
el agua que reviente / nuestras viejas cisternas:
que las haga innecesarias.
Agua abundante
que corra libre,
fecundando.

Danos ser / ungüento y vino.
Ungüento del perdón
que sane las heridas;
vino de fiesta / gratuito, / desbordado.
Como ungüento que baja por la barba
-danos ser-,
que refresca y perfuma;
o rocío sobre el monte,
que humedece y vitaliza (Sal 133).

Como vino de alianza,
que alegra a los novios
y sella el compromiso / en alegría (Jn 2).

Como fuego que abrase
-danos ser-,
que abrase y consuma,
y el viento de tu Espíritu
haga indetenible.


Ojalá que la preparación y realización del Festival Marista 2008, favorezca el desarrollo de una espiritualidad marista apasionada que gane a muchos a favor de la vida, de la paz, de la alegría.
Que María, la Madre de la Vida, acompañe e impulse nuestros sueños.
(H. Tomás Martínez)

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